UNA EXPERIENCIA ARTÍSTICA Y ESPIRITUAL

realizar el icono de San Miguel Garicoits

ESCRIBIR EL ICONO DE SAN MIGUEL

“Sería lindo que hicieras un icono de S. Miguel”, dijo el P. Gaspar después de ver el “Cristo Pantocrator” que traía. “Escribir” un icono de S. Miguel Garicoits… Lo había ya pensado. La invitación del P. General me entusiasmó. Volví al “Piccolo eremo delle Querce” a Crochi, en provincia de Reggio Calabria, en las faldas del Aspromonte, donde unas contemplativas dan vida a una escuela de iconografía. El ambiente es fascinante, no solo por el silencio y el verde mundo circundante, sino por el don de la meditación y del encuentro con Dios. El icono nace antes en el corazón orante, y después en la “tabla” o “altar”. Es el camino aprendido de los antiguos iconógrafos bizantinos, quienes hacían de esta arte un camino de conversión, purificación y santidad.

Antes de Crochi, había estado peregrinando por Betharram. Era importante para mi entrar en el tema, en contacto con Dios y el Santo. Sus cosas personales expuestas en la capillita de la comunidad, su casa natal, su firma en el libro de bautismos de Cambó, la “ferme”, los paseos a orillas del Gave, el Calvario… todo era para escuchar su palabra, ver su rostro y su alma.

Al llegar a Crochi, las hermanas se entusiasmaron con el proyecto. Les mostré las fotos de Betharram, los dibujos que ya tenía hechos, los contenidos del icono y cómo lo quería realizar. Ellas eligieron la tabla: “una tabla grande, por todo lo que vas a meter dentro”, dijeron.

Gracias a Dios, la tabla estaba lista para ser trabajada. Primero una buena lijada, para que la superficie no tuviera desperfectos. “Para Dios todo debe ser perfecto”, repetían las hermanas. Después, proteger y forrar la parte trasera del leño para no dañarlo durante el trabajo.

Entonces llegó el momento de trasladar el dibujo hecho sobre papel a la tabla y grabarlo. Fue para mí el momento más solemne y sagrado de todo el trabajo. El dibujo quedará impreso en el altar para siempre como el carácter sacramental y nada más lo podrá cambiar.

A continuación puse el oro, sacramento de esa luz divina que inunda toda la creación; y los colores, hechos de tierra, porque todo debe ser natural y humilde, colores ofrecidos por la naturaleza como dones de Dios.

En la etapa sucesiva, después de recuperar la grafía, iluminé los colores, aclarándolos.

Y así apareció, de a poco y con paciencia, esa imagen querida, engendrada en la oración y la escucha de la voz de Dios.

COMO LEER EL ICONO

El icono comprende un eje central, alrededor del cual se desarrollan cuatro zonas temáticas.

El eje: al centro y en el borde superior de la tabla aparece un cielo estrellado y una mano: representan la casa de Dios y la elección y la bendición del Altísimo sobre el Santo.

Amparado por Dios, la figura del Santo domina el centro. Aparece en sagrados ornamentos, no solo por la unción sacerdotal recibida, sino por la conciencia que tenía de serlo realmente, y por la dicha de vivir esa condición en profundidad. Lo había notado cuando en cartas y documentos firmaba: Miguel Garicoïts “prêtre”.

El primer cuadro temático, a la derecha superior de la tabla, representa al Miguel que busca con todas sus fuerzas a su Dios. Vemos a las tres montañas del niño que lucha para acercarse y tocar a Dios. Vemos al árbol que nos habla del arrebatamiento juvenil  contra el cual choca, por el fuerte deseo de comulgar a Dios. También están los zapatos y los libros que describen su espíritu pobre y humilde: un día arrancará las ebillas y las arrojará lejos de sí mismo, así como hizo con toda mundanidad, para poder decir, al final de sus días: no poseo más que la Biblia y el breviario.

El segundo cuadro temático lo encontramos a la izquierda superior de la tabla. La representación de la navidad, enriquecida con la expresión: “Ecce Venio”, nos habla del  carisma del fundador. En esta imagen iconográfica, Jesús nace en el sepulcro. La Encarnación queda así unida a la Pasión, Muerte y Resurrección. Esta simple imagen resume todo el mensaje espiritualidad del fundador.

En la base izquierda del cuadro, encontramos un tercer núcleo temático: la fundación de la Congregación y sus primeros pasos en Francia. Miguel, fascinado por el amor y la pasión de Cristo para el hombre, reúne alrededor de sí un grupo de sacerdotes que quieren encarnar el corazón del Redentor, optando por la predicación y la educación cristiana de la juventud.

A la derecha tenemos el último cuadro temático: las misiones. No se trata solo de la misión de América, sino del mundo entero. En la vela mayor del barco, un mundo a forma de corazón revela ese sueño de Miguel de comunicar a todos los hombres la misma felicidad que el experimentaba al verse amado por Dios.

Gian Carlo Monzani,SCJ