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5 mn con... el Padre Gaston |
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El Padre Gaston Gabaix-Hialé es Superior de la comunidad de la Casa Nueva, la primera de la congregación en religiosos y en experiencias. Encuentro con un “jubilado” muy activo, en la casa madre de Betharram.
Nef- Padre, ¿podría presentarnos en pocas palabras la casa de retiro de Betharram? - 1939…, con 12 años, entro en la Escuela Apostólica; la casa, con cuatro pisos, recibe las vocaciones, cobija también la comunidad de los misioneros y algunos religiosos de edad. Desde hace unos treinta años, se ha convertido en la Casa de Retiro para los religiosos de Betharram: hoy somos veintitrés. Vienen a completar los efectivos algunos laicos, seis mujeres y seis hombres; de esta manera, todas las habitaciones están ocupadas. La dirección y la intendencia están aseguradas por dos mujeres; la directora participó en las JMJ de Australia; vive aquí su primera experiencia de dirección. La Casa está equipada con todo el personal exigido: un enfermero, ayudantes para las curas, y una vigilante para la noche. La cocina se hace en el lugar. La edad media de los residentes es de 80 años; actualmente, tres religiosos permanecen en sus habitaciones. Para la comunidad, el día está hecho de tres encuentros de oración: la Eucaristía, a las 9h; el rosario, a las 12h 10; y las vísperas, a las 18h 20. Cuatro Padres aseguran regularmente la celebración de la Eucaristía: en la Casa de Retiro de las Hijas de la Cruz en Igón y en Nay; en el monasterio benedictino de Montaut y en el de las Hermanas de Belén en Saint-Pé.
¿Esta comunidad desempeña un rol particular en la Congregación? - Los religiosos residentes testimonian la fidelidad de Dios para con ellos. Sus itinerarios han sido diversos, después de más de cincuenta años de separación, se encuentran juntos para una vida de fraternidad. Los intercambios de recuerdos son el tema de muchas conversaciones. Como el faro anuncia el puerto a los navíos que se acercan a la costa, la Casa de Retiro quisiera ser la humilde luz antes del regreso a la casa del Padre.
Después de haber ejercido numerosas responsabilidades en diversas comunidades, ¿cómo vive esta etapa de su vida?
La predicación de retiros y el acompañamiento han sido siempre puntos fuertes en su ministerio. ¿Qué son de ellos hoy? - Estos diez últimos años, he animado unos treinta retiros de religiosos, religiosas, sacerdotes diocesanos y laicos: han sido la ocasión de descubrir las riquezas de la vida de la Iglesia, la diversidad de las vocaciones e itinerarios a la búsqueda del rostro de Dios en el servicio de una misión. Hoy, me oriento más bien hacia retiros menos pesados que seis días de retiro. Acompaño también a quienes empiezan de nuevo: el Espíritu Santo no hace retiros, trabaja en los corazones sencillos a los que el bienestar material deja insatisfechos. Esos encuentros me mantienen despierto.
Usted ha trabajado mucho el mensaje de nuestro fundador: desde la distancia, ¿qué le parece lo más pertinente y lo más nutritivo? He tenido la suerte, o mejor la gracia, de haber tenido que trabajar el Mensaje del Fundador para retiros y sesiones; lo que me parece fundamental, es la contemplación del Hijo de Dios venido a vivir en medio de nosotros en la actitud del Servidor. Para introducir a la humanidad en la Familia Trinitaria, Jesucristo, en nuestra condición de criatura, abre el camino de la obediencia filial que nos prepara para vivir en la Comunión de Amor de las Tres Personas divinas.
¿Tendría un deseo o una pregunta para la Congregación, en vísperas de una nueva etapa de su organización? Un deseo para mis hermanaos religiosos es que cada uno progrese, en pos de San Miguel, en la contemplación del Hijo bien amado hasta perderse en Él.
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