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in memoriam provincia de Italia |
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… Estaremos tranquilos delante de Dios, aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas. (1 Jn 3, 19b-20) La noticia de la desaparición del P. Lino ha ocurrido de improviso, trágicamente y nos ha dejado sin palabras. La única pregunta, ¿por qué? Nacido en Isolaccia, en Provincia de Sondrio, el 5 de julio de 1931, el P. Lino forma parte de ese numeroso batallón de religiosos betharramitas que han alimentado y “lanzado” la presencia betharramita en Italia. El P. Lino había iniciado el noviciado en Albiate, el 7 de septiembre de 1949, en donde emitió después los primeros votos. Ordenado sacerdote en Milán el 26 de mayo de 1956, vivió, desde el momento de su ordenación, toda su vida religiosa en Colico. Sólo en dos ocasiones fue a otras comunidades; en primer lugar, Roma, para licenciarse en teología (1958); y Lisone, en donde, cursando en la Universidad Católica de Milán, consiguió lo equivalente en materias literarias. Su vida ha transcurrido en el Colegio de Colico como docente, Director, Superior de la comunidad. Ha encontrado numerosos jóvenes que le han demostrado su reconocimiento y gratitud. Incluso, después de la clausura del colegio, los exalumnos (ahora ya adultos y reconocidos profesionales), han venido a visitar la “Casa Cornelio”, residencia actual de la comunidad, y a visitarlo, para confiarle alguna preocupación, para recibir una palabra de aliento, un parecer, un consejo… Incluso las parroquias vecinas lo han visto activo y disponible, dentro de los límites de su misión de Director del Colegio, para el ministerio parroquial. Sobre todo en estos últimos años, el P. Lino ha gastado sus energías en la ayuda a las diversas parroquias, poniéndose a la completa disposición. Así, ha encarnado aquel impulso tan caro a nuestro Fundador, S. Miguel Garicoïts: “Aquí estoy, Dios mío: sin retraso, sin reserva, para siempre, por amor más que por cualquier otro motivo…” Lo hemos acompañado con la oración. Ahora lo confiamos a la Bondad misericordiosa, que sólo puede erigirse en juez de la vida. Graziano Sala,SCJ Superior provincial |