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“Estén ustedes preparados también.” (Mt 24, 44) El Padre Giacomo Ghislanzoni (78 años) ha entrado en la alegría del Maestro. De improvisto como nos había prevenido el Señor, su día ha llegado de puntillas. Nacido en Domaso (Provincia de Como) el 13 de febrero de 1929, el joven Giacomo entró a los doce años en el seminario menor de Colico, se ordenó en Albiate después de los votos perpetuos, en 1950. Consagró toda su vida a la eduación de los jóvenes. Profesor de religión (durante años en la Enseñanza Pública). Marcó a quienes siguieron sus cursos en Busto Arsizio. Por supuesto, como todos, conoció los sufrimientos y las contradicciones. El carácter fuerte del P. Giacomo no admite medias tintas. Sin embargo, para numerosos estudiantes encontrados, es y será siempre una referencia. Porque llevaba una vida austera, era exigente en primer lugar consigo mismo, se atrajo la simpatía de los jóvenes que, incluso, una vez adultos y en el trabajo, no han dejado nunca de seguirlo y venir a encontrarlo… Le gustaba mucho la poesía: la sensibilidad poética del P. Giacomo se expresaba en todos los modos, de las homilías a los escritos… la revista Presenza betharramita lo tenía entre sus redactores permanentes. Y sus poesías aparecían siempre en una página. Lo acompañamos con la oración, ahora que puede contemplar a Cristo cara a cara. Y sabemos que disfruta para siempre de esa plenitud de Alegría hacia la cual tendía toda su vida. Superior provincial de Italia |
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Creo y consiento a la aurora
Mi padre, Dios mío, era madrugador, pescador del alba, similar al gallo, al almendro; pastor del alba, con pocas ideas, pero claras.
Mi madre, esculpida, tallada en forma de aguja, Creo haber recibido de ella la fe sencilla, rústica y silenciosa como las albas; más tarde he añadido los vértigos de las andanzas y los escozores del conocimiento.
Dios mío, Padre mío, haz que crea en lo esencial, que saboree la aurora. Tú me repites: “Ve, alma mía, avanza, hazte hermosa, ve, ante el universo que pide tu mano; ve, contempla el lago con la mirada ve, como corriente de agua dulce.
Giacomo Ghislanzoni,scj (Presenza betharramita, marzo-junio de 1999) |