16 de mayo 1915 - 5 de julio 2007

P. Morales nació el 16 de mayo de 1915. Ex alumno de la escuela San Miguel Garicoïts y del colegio San José (Buenos Aires), Juan Morales hizo su noviciado en Balarin, y su profesión perpetua en Belén donde fue ordenado sacerdote el 8 de julio de 1938. Después de estudios en la Universidad nacional de Buenos Aires, enseñó la historia, la geografía, español, la literatura y la psicología en nuestros establecimientos argentinos. También ocupó puestos de responsabilidades, tanto en nuestros colegios como al nivel de la Provincia. Retirado en la Casa provincial desde 1985, falleció en Buenos Aires el 5 de julio pasado.

Recordando al Padre Morales

Hace cincuenta años conocí al querido padre Morales, era  una jovencita de 19 años cuando comencé a ejercer la docencia en mi amado e inolvidable Colegio San José. Allí estuve 40 años y siempre a mi lado, aunque sea a la distancia, el Padre. Los primeros años fueron compartidos permanentemente y aprendí a conocer su mirada aguda, su sonrisa acompañada con gestos de complicidad, su simpleza en el trato diario.

Era memorioso, observador, se preocupó por nuestro perfeccionamiento como profesionales pero también por nuestra vida personal. La vida del Padre en nuestro Colegio marcó un estilo, es una suerte haberla compartido. Hacía las observaciones con tono amable y recordación grata, de esas que perduran en la memoria. Cuando se marchó hacia otros rumbos conservamos nuestra amistad, el teléfono sonó en momentos en que lo necesité.

Nos encontramos muchas veces, recuerdo su visita a nuestra casa de veraneo donde compartimos un almuerzo en el lugar que él eligió la Taberna Vasca (según el padre los dueños eran betharramitas) pasamos horas charlando, siempre tenía tema y el escucharlo era un placer. Todo tenía solución, camino para el arreglo.

El recuerdo más imborrable que tengo es cuando en una de sus visitas al Colegio me ofreció la dirección del establecimiento. Me habló tan bien, me dijo cosas tan justas, me conocía tanto que sabía que no lo iba a defraudar.

El padre Morales me enseñó el valor de la pertenencia, hace 10 años que ya no formo parte del cuerpo docente, pero mi corazón sigue estando en el colegio.

Ha sido una de las personas que han marcado mi vida, nací el 10 de julio de 1938 y ese mismo día en Jerusalén el padre se ordenaba, fue una coincidencia de la que siempre hablábamos. A veces pienso que Dios lo puso en mi camino para guiarme. Es mi deseo, el de mi esposo, el de mis hijos y nietos que descanse en paz.

Mabel Elsa Espósito de Sanchez