Padre Jean Laborde-Turon

25 de octubre de 1910 - 15 de enero de 2007

El Padre Laborde-Turon era el vicedecano de nuestra congregación. Nació el 25 de octubre de 1910 en Lescar. Fue bautizado cinco días más tarde. Pronunció su primera profesión en nuestro Instituto el 11 de septiembre de 1928, en Balarin (Gers) en donde funcionaba el noviciado. Pronunció sus votos perpetuos en Belén, el 9 de noviembre de 1832. Se ordenó de sacerdote el 7 de julio de 1935. Los cargos que ha desempeñado en su vida religiosa: en Betharram, de julio de 1935 a septiembre de 1938; en Sarrance, de septiembre de 1938 a  julio de 1948; en Limoges, de agosto de 1948 a julio de 1952; capellán en Igón, de julio de 1952 a agosto de 1953; cura de Lestelle, de agosto de 1953 a septiembre de 1965; luego en cuatro lugares (Limoges, Burdeos y Pierrefitte), de octubre de 1965 a enero de 1968; en la parroquia Notre-Dame de Burdeos, de enero de 1968 a noviembre de 1979; en el Buen Pastor de Burdeos-Caudéran, desde noviembre de 1979 hasta 1994. Desde 1994, ha integrado nuestra casa de jubilados de Betharram. Los últimos tiempos la enfermedad y los achaques lo habían hecho dependiente; mientras ha podido, ha sido siempre fiel a la misa de comunidad. (P. Beñat Oyhénart, Superior Provincial de Francia)

En a aurora de mi sacerdocio, me he ido con un gran

proyecto: el de vivir el Amor y anunciarlo.

Hace tres meses, el Padre Laborde-Turon había iniciado su 97º año. Con su hermano José (…) era el gran Tío. Con tanta más edad, si se puede decir, que muchos decesos ocurridos estos últimos años… A toda la familia dirigimos nuestro pésame fraterno por ese islote que ha penetrado en el océano de Dios.

Fraterno, porque su segunda familia la había elegido al fin de su noviciado, en 1928; cerca de 80 años en medio de nosotros. Y teniendo que responder a diversos llamados de sus superiores, ha integrado muchas comunidades… no siempre comunidades numerosas.

A parte de su larga estadía de sus catorce últimos años en la Casa de jubilados, fueron las comunidades de Sarrance (10 años en el Monasterio), de Limoges (5 años en el colegio Ozanam), la comunidad parroquial de Lestelle (12 años entre ustedes y a su servicio en la parroquia de Lestelle), las que han visto al Padre Jean Laborde madurar y darse.

En cada uno de esos lugares, los miembros de las comunidades saben bien que su hermano ha aportado generosidad y fe. En Lestelle, ustedes los “jóvenes” de aquel tiempo, lo saben bien. Cuánto los ha querido, lanzándolos, en su joven organización de los Izards, a divertirse con juegos recreativos compartidos.

Como sacerdote, ha llevado adelante su misión. Escribía [en sus 50 años de ordenación sacerdotal] “Simplemente reconocer que, en toda vida, hay un amor que precede, que sigue, que abraza. Eso es verdad en la vida de todo cristiano, pero sin ninguna duda más especialmente en la vida del que está llamado al sacerdocio. No entiendo mi vida de sacerdote sino por un llamado, una invitación, a las que, a lo largo de mi vida, he tratado – imperfectamente por supuesto – de responder… con esta profunda certeza de estar conducido por alguien que quiere mi felicidad… no una felicidad rebajada, sino una felicidad con las dimensiones de Dios”… “El futuro quisiera vivirlo aún como traté de vivir mi ideal, con las convicciones que me han acompañado plenamente… y eso… hasta mi último día”.

Y esta palabra de esperanza, añadida al recordatorio de su muerte, que concluía su testimonio: “¡Que el mundo sea mejor, porque yo he pasado por él!”

Gracias, Padre Laborde, gracias todavía por esa última invitación a vivir mejor.

Gabriel Verley,SCJ

Homenaje póstumo ofrecido al principio de las exequias,

el 17 de enero en el Santuario de Betharram