¡Adiós, Padre Raúl!

 

P. Raúl Ramón Traverzaro,SCJ

21 décembre 1929

29 octobre 2006

  Nació en Las Heras, Provincia de Buenos Aires el 21 de diciembre de 1929. Ingresó a la Congregación en 1945. Hizo sus estudios sacerdotales en Adrogué. Fue ordenado sacerdote el 4 de diciembre de 1955. Ejerció su fecunda labor sacerdotal y docente en diversas residencias de la Congregación: Fue Rector de los Colegios: San José de La Plata,  San José de Buenos Aires y del nuestro, y párroco en esta parroquia y en Montevideo. El año pasado celebramos sus bodas de oro sacerdotales. Falleció en nuestra residencia el domingo 29 de octubre. ¡Recemos por su eterno descanso!

¡Adiós, Padre Raúl! Nos dejaste: no tenemos ya tus ocurrencias, tus rezongos, tus chistes! Estamos de duelo por tu partida... hasta tus perritos – el Ting y la Riela – tan fieles compañeros,  andan tristes... anoche, partían el alma con sus lloros a coro...

¡Cómo nos cuesta el más de la vida! Esa transformación de nuestro ser materia,  creados por el amor del buen Padre, en nuestro ser espiritual “a su imagen y semejanza”. ¡Bien sabes lo duro del camino! No es fácil. Tus meses de sufrimiento, nos lo dicen con elocuencia sobrada...  ¡Menos mal que Jesús va adelante, abriéndonos camino con su propio Cuerpo...!

¡Padre Raúl! ¡Adiós! Hoy te decimos dos cosas:

1) Porque te queremos de verdad, te desatamos: te disculpamos de todo corazón aquellas cosas que por debilidad o por no sabemos qué razones, han molestado u ofendido a alguno de nosotros o de nuestros hermanos! ¿Quién está exento de sombras? ¡Sólo en buen Dios! Él ya te ha perdonado. ¡También nosotros, tu comunidad, lo hacemos! ¡Descansa en paz!

2) Y porque te queremos mucho, siempre seguirás presente en esta Comunidad de Barracas. Porque “Viviste - y vives - para hacer vivir!

- ¡Gracias por tantos a años de dedicación y  servicio a la Comunidad Religiosa, a nuestro Colegio, a esta Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, al barrio!

- ¡Gracias porque a tu regreso de Uruguay, - marcado ya por la enfermedad -  pusiste todo tu corazón sacerdotal en las misas, en las reuniones, en el acompañamiento personal, en los programas de Radio!

- ¡Gracias por esa capacidad  -tan tuya- de amistad desde tu corazón siempre a flor de piel!

- ¡Gracias por tantas semillas que desparramaste entre nosotros y que solo el buen Dios valora en su justa medida!

- ¡Muchas gracias, Padre Raúl! Rezamos por tu eterna sonrisa.

En el nombre de la comunidad religiosa y de toda la parroquia, el Padre Paco, cura.

Francisco Daleoso,SCJ