NUESTROS DIFUNTOS

 

 

Encomendamos a las oraciones de todos:

El P. Eugenio Péboscq
- Una hermana del P. César Alonso

 

 

Padre Eugenio Peboscq
(31 de diciembre de 1909 – 21 de julio de 2000)

 

El Padre Peboscq nació en 1909, en Hours, en el Bearne.

Su vida fue un modelo de decisión y constancia. Era el hombre fiel en el cumplimiento del deber de cada día.

Entró, niño aún, en el apostolicado de Betharram que funcionaba en la Casa Nueva.

Era un ambiente muy serio para el estudio y la formación religiosa. Eran un centenar y Eugenio aprendió lo que es la exigencia del deber de cada día bajo la dirección del P. Bordachar.

El P. Peboscq tenía un aspecto un poco tosco, sin dejar traslucir demasiado su sensibilidad.

Hizo su noviciado en Balarin, con el P. León Baradat como Maestro de novicios. Su primera profesión fue en 1929.

Inició los estudios de filosofía en Nazaret, que tuvo que abandonar al final para realizar el servicio militar en Alep y en Antioquía, enseñando en los colegios de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

La teología la hizo en Belén. Durante su estadía de 4 años, los escolásticos llegaron un año a la cifra de 59. Fuerte, resistente, estaba siempre en todas las salidas.

Fue ordenado sacerdote en el mes de marzo de 1936, destinado luego al Colegio de San José de Asunción.

Aquí desarrolló su entera generosidad, en el cumplimiento del deber de profesor. Las Matemáticas, la Historia fueron su más frecuente ocupación. Su seriedad, su disciplina lo destinarían pronto al rudo oficio de Prefecto de disciplina, cargo que cumplió de manera imperturbable, lo cual no lo impedía ser agradable, buen compañero en comunidad.

Se desempeñó también en la administración: sus libros de cuentas, como por otra parte todos sus escritos, resaltaban por su magnífica escritura, dentro de un orden perfecto.

Durante una de sus vacaciones en Francia, fue afectado por una crisis de corazón. Curado, pidió regresar al Paraguay. Poco a poco la edad le fue socavando la salud. Fue destinado a la Librería. Sus dos distracciones eran los crucigramas y la lectura, mucha lectura.

Dotado de una prodigiosa memoria, su fuerte era la genealogía de los antiguos alumnos. Sin embargo, no salía casi, pero se entretenía afablemente con todos los que se encontraba, informándose sobre su trabajo y su familia.

En 1992, pidió regresar a Betharram, pues ya no tenía más obligaciones, y se sentía incómodo. Su fidelidad fue bien notoria en Betharram. Muy recto de cuerpo y a pesar de lo firme que era, se fue encorvando y haciéndose silencioso.

En otra crisis de corazón, se apagaba en la noche del 21 de julio del 2000. Tenía 90 años cumplidos cuando Dios lo llamó junto a Él.

Que, por intercesión de María de Bétharram, Dios le conceda la Vida eterna. El P. Peboscq fue un buen servidor.

 

P. César ALONSO, s.c.j.