Nuestros difuntos

 

Encomendamos a las oraciones de todos:

    El P. Charles JERUSALEM

     El P. Evaldo HÜWEL

†     El P. Fedele BORMETTI

 

†     Un hermano del P. Domingo MINER

†     El padre del P. Beniamino GUSMEROLI

†     Una hermana del P. Pierre GRECH

†     La madre del P. Gilbert KOFFI KOUMAN

†     El padre del P. Milcíades ORTIGOZA

†     La madre del P. Anthony Box, hermana del P. Cyril Hazelwood

†     Un hermano del P. Egidio Zoia

†     Una hermana del P. Brian BOYLE

 

  

“Hermano” Charles JERUSALEM (22 de junio de 1926-4 de febrero de 2003)

 

            Oficialmente se llamaba: JERUSALEM Louis Samson Charles. Sólo hemos conocido a “Frère Charles”, nosotros, los chicos de Saint-Palais, de Amikuze, del País Vasco o, incluso, de algunos pueblos bearneses vecinos. Para nosotros, que fue nuestro Maestro de escuela, para nuestros padres y para muchos más, ha permanecido “Frère Charles”.

            Pero, ¡qué recorrido extraño para un hombre tan dinámico! Para él, Saint-Palais, fue la etapa más larga de su vida.

            Nació en Montaut, al borde de la región del Bearn, en 1926. Le bastó atravesar el Gave de Pau para llegar a Betharram y, al final de un recorrido largo y difícil por el tiempo de la guerra, ser Religioso.

            En 1952, todavía lleno del sol marroquí, después de un primer período como docente en Casablanca, llega a Saint-Palais. Con los Padres Prévost y Etchegorry, inicia el “Curso Etchécopar”. El equipo de Betharramitas viene a tomar el relevo de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, como si se tratara de llevar adelante una transición, puesto que sus dos compañeros son sacerdotes y él es Hermano, “Frère Charles”.

            Más allá del saber, este maestro abnegado nos enseña otro arte de vivir: nos enseña cómo ser felices incluso en períodos difíciles; nos enseña, a través de su ejemplo sobre todo. El trabajo no lo asusta: antes y después de la clase, al volante de un viejo autobús, realiza la primera “recogida escolar” de la región; y esto sucede en una época en que los vehículos son aún raros, y que algunos adultos de la región se aprovechan de su gentileza. Los frontones y el trinquete de la Escuela no lo dejan indiferente: participa en diferentes campeonatos de “xare” y trae a Saint-Palais algunas copas y títulos.

            Después de catorce años de enseñanza en el País Vasco, el “Frère Charles” deja la tiza y los alumnos. A los cuarenta años, empieza los estudios de Filosofía y Teología para ser Sacerdote. En 1971, con toda naturalidad, celebra una de sus primeras misas en Saint-Palais; y el primer matrimonio que preside es el de un Saint-Palaisien, uno de sus antiguos alumnos, y el siguiente también…

            Durante algunos años enseña de nuevo, esta vez en Limoges; sus alumnos son más bien jóvenes con dificultades. Luego, ejerce su ministerio en parroquia: en Saint-André-de-Cubzac (Gironde), en Saint-Léonard-de-Noblat (Haute-Vienne), en Pibrac (Haute-Garonne). Deja por todas partes el recuerdo de un hombre atento a la vida, sencillo, cálido, fraterno, …

            Muy pronto le ataca la enfermedad; una mala transfusión le suma un virus imposible de erradicar… Cuando sus fuerzas se debilitan demasiado, elige retirarse a Saint-Palais. Pero su permanencia es breve: está demasiado desgastado. Un tiempo en Pau, muy pronto compartido con Betharram, tan cerca de Montaut; luego, desde el verano pasado, está definitivamente en Betharram.

            En la noche del 3 al 4 de febrero, se fue, nuestro maestro de Escuela, junto al Maestro.

            Sus exequias fueron celebradas el 5 de febrero en Betharram. Una multitud numerosa se dio cita, venida de los alrededores, pero también de Saint-Palais, de Gironde y de otras partes… Ha debido sonreír al ver presidir la ceremonia a un Saint-Palaisien: estaba revestido con el alba del “Frère Charles”…

            ¡Gracias, Charles!

P. Beñat OYHÉNART, s.c.j.

Superior Provincial

 

 

Padre Evaldo  HÜWEL (1° de febrero de 1914-20 de febrero de 2003)

 

            El P. Evaldo HÜWEL, brasileño por accidente de nacimiento, nos llegó hacia el fin de 1930 para hacer su noviciado en Balarin (Francia).

            Era un joven de 16 años, con pantalones cortos y un poco desaliñado.

            Compañero de habitación, me pidió despertarlo en caso de que no pusiera la toalla sobre el biombo medianero.

            Ya religioso, fue durante dos años a Palestina.

            En 1938, fue recibido en Passa Quatro. El Colegio San Miguel le debe gran parte de su aureola de estima. El P. Evaldo fue un excelente profesor, un buen director. Fundó la Academia de la escuela y la revista mensual ATA (Amistad-Tolerancia-Ayuda).

            El desarrollo del Ramo Hermoso brasileño le cupo al Padre Hüwel, nuestro primer Vice-provincial.

            Vino a ser mi compañero en Villa Matilde (San Pablo), en donde yo era el párroco de la nueva parroquia de Nuestra Señora del Bello Ramo. Él mismo se encargó de la de Jesús Adolescente, en el barrio cercano de Villa Dalila.

            Al verse cansado, tuvo que regresar a Villa Matilde en donde resplandeció por su celo en la administración de la confesión.

            Al final, la edad terminó por vencer al robusto teutón que la muerte se llevó el 21 de marzo, a la edad de noventa y nueve años.

            Que el Señor recompense a este “servidor bueno y fiel”.

 

P. Dante ANGELELLI, s.c.j.

 

 

Padre Fedele BORMETTI (12 de febrero de 1948-7 de julio de 2003)

 

Sí, nos sorprendió la enfermedad terminal de Fedele. Hoy, su muerte llena de dolor a todos los religiosos de la Provincia, porque sólo tenía 55 años.

Hablé con él la última vez el miércoles 2 de julio. Me dijo: Esta enfermedad es desconcertante, el sábado celebré lo más bien en la Parroquia y el domingo amanecí con mucha temperatura. Lo sentí animoso, pero tenía la voz muy débil.

Cuando preparábamos con la comunidad de Montevideo su partida para Italia, me impactó su fortaleza. Estábamos con él Ruiz, Gavel y yo. Él sabía muy bien lo que tenía. Ruiz le dijo: ¡Qué fuerte que sos, Fidel! Y él dio una respuesta bien sacerdotal: Uno le habla tantas veces a la gente en situaciones así... que ahora se me pide dar testimonio de que, lo que decía, lo creía en serio. En el mismo sentido, me decía el otro día por mail el padre Piero Trameri: “¡Fedele, habla con toda naturalidad de su enfermedad!”

Esta actitud a mí me llena de serenidad y de consuelo. Porque si la certeza de morir nos entristece, nos consuela la esperanza de la futura inmortalidad: el encuentro gozoso con Cristo muerto y resucitado. Cristo Sacerdote al que Fedele había unido su vida desde el día de su ordenación.

El corazón sacerdotal de Fedele supieron apreciarlo bien muchos laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas de Atlántida y de Martín Coronado. Aunque tuvo la dicha de morir rodeado de sus familiares, todo su ministerio sacerdotal lo desplegó en nuestra Provincia: 17 años en Atlántida y 9 en Martín Coronado. Agradecemos a la Santísima Trinidad todo lo que Fedele entregó y sembró entre nosotros. Agradecemos su vida y su persona que, como grano de trigo, celebra ya la Pascua eterna con el Sagrado Corazón y con todos los betharramitas del cielo, y puede contemplar cara a cara el rostro misericordioso del Padre que él predicó y testimonió en el sacramento de la Reconciliación.

Nuestras comunidades, doloridas por su ausencia, se reúnen a rezar y a ofrecer por él el sacrificio de Cristo y cada uno de nosotros, en la Eucaristía, se une a la Pascua de Cristo que ya es también la de Fedele, con la certeza de que ninguno de nosotros vive para sí, ni tampoco muere para sí. Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor: tanto en la vida como en la muerte pertenecemos al Señor porque Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de los vivos y de los muertos (Rom 14, 7-9).

María de Betharram nos conceda que, así como participamos abundantemente de los sufrimientos de Cristo, también por medio de Cristo abunde nuestro consuelo (2 Cor 1, 5).

Fraternalmente in corde Jesu,

 

P. Gaspar FERNÁNDEZ PÉREZ s.c.j.

Superior Provincial