|
Nuestros difuntos |
|
Encomendamos a las oraciones de todos:
- El P. Luigi GUSMEROLI
- El
padre del Hno. Claudio MANTEGAZZA
Padre Luigi GUSMEROLI (11 de noviembre de 1922-7 de diciembre de 2002) Adiós, Luigi... …Luigi, queridísimo hermano, te debía mi testimonio, y lo hice al final de la Misa de tu funeral en el santuario de “Maria Assunta” en Morbegno. He dicho “se buscan betharramitas”, verdaderos Betharramitas, con urgencia, casi con angustia... El Instituto de los Padres del S. Corazón de Betharram, toda la Iglesia de Cristo tienen muchísima necesidad. A condición de que sean verdaderos, auténticos Betharramitas, “a la manera de S, Miguel Garicoïts”.
Tú, Luis, has sido uno de esos durante 63 años de vida religiosa y 57 de vida sacerdotal. Del 1939 al 1946, estuviste en Francia, para el noviciado y los estudios del seminario, casi “prisionero de guerra”, sufriendo intensamente en tu corazón tan sensible... Luego de dos años de trabajo en Cólico, en nuestra casa “S. Teresa del Niño Jesús”, los superiores te pidieron ir al Brasil, y te fuiste con ímpetu misionero y con el drama en el corazón. Has trabajado incansablemente en Conceiçao do Rio Verde, en Passa Quatro, en Belo Horizonte, casi siempre como primer responsable, ofreciendo vivo testimonio de oración, paciencia, amor, serenidad y coraje.
Con motivo de la muerte de nuestra madre, volviste a Italia (fines del 1967) y, según tu estilo de humildad, sencillez, en la fe y con amor, trabajaste silenciosamente durante ocho años en la iglesia de “S. Maria dei Miracoli” en Roma, en la Plaza del Popolo. Ocho años, pues, como rector del santuario “Nuestra Señora de la Caravina”, en Valsolda (Como). Y luego, ocho años como párroco de Premosello, en la diócesis de Novara. La última etapa de tu peregrinación terrena fue en Milán, en la Parroquia de S. Hilario, durante diez años. Querido hermano, P. Luigi, en todos los sitios donde estuviste, dejaste el ejemplo de cómo se vive el carisma betharramita. En todas partes viviste en plenitud el “sí” del amor, como don total de ti mismo en la gratuidad, en lo cotidiano de la vida, sin alzar nunca el tono de la voz, ni para defenderte ni para acusar o juzgar a nadie, con un estilo de vida en sintonía con el principio ascético y místico de Tomás de Kempis”: “Ama nesciri et pro nihilo reputari!”
Queridos hermanos de toda la Congregación, me parece obligado, hermoso y benéfico espiritualmente para todos nosotros, conocer un poco qué fue y qué hizo verdaderamente el P. Luigi Gusmeroli como buen Betharramita, despojado de sí mismo, “pequeño, contento y constante” en su sí de fe, en su sí de amor.
P. Celestino GUSMEROLI, s.c.j.
Tu bondad y tu
misericordia me acompañan |