Bétharram, un Santo

Por supuesto, la Revolución no perdonó al santuario, pero una nueva San Miguel Garicoïts.primavera se prepara bajo el impulso de un sacerdote vasco, Miguel Garicoïts. Miguel nació el 15 abril de 1797, en el seno de una familia pobre de un pueblecito llamado Ibarre (Pirineos Atlánticos). Sus padres se habían casado clandestinamente, ante un sacerdote no juramentado: la Revolución no estaba lejos.

En casa de los Garicoïts, se trabajaba duro para subsistir... Impensable, pues, para Miguel y sus padres, realizar su sueño: ser sacerdote. Pero era no contar con la fe y el coraje de una abuela que recorre a pie 20 kms. para hablar de ello al Cura de Saint Palais.

Para 'pagar' sus estudios, Miguel es, primero, empleado doméstico; luego, al servicio del Obispado de Bayona: muy trabajador, pronto adelanta a sus compañeros. Gracias a una beca para el Seminario Mayor de Aire sur l'Adour, puede realizar sus estudios a tiempo completo. Destacado por su inteligencia y su piedad, es enviado, como profesor, al Seminario Menor de Larressore.

Casa de S. Miguel.
Casa de S. Miguel.

Ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1823, es primero vicario en Cambo: se destaca como el apóstol de la comunión frecuente (mucho antes del decreto de Pío X, en 1910) y el propagador de una vida espiritual consagrada al Corazón de Jesús.

Es un teólogo seguro que llega, en 1827, al Seminario Mayor de Betharram. El Obispo de Bayona lo encargó de tomar en mano la institución... El impacto de la pobreza y de la obediencia religiosas lo esperan en el cercano convento de Igon, del que es capellán. El contacto con las Hijas de la Cruz y el encuentro con su fundadora, Santa Juana Isabel Bichier des Ages, señalan un momento crucial en su existencia.

Betharram.

Cuando la vuelta de los seminaristas a Bayona le hace conocer la soledad, poco a poco, nace en él la idea de fundar una Congregación. Esta intuición, Miguel Garicoïts la recibe como un llamado madurado en la oración. A partir de ahí su vida toma forma. Le da sentido por la contemplación del Verbo de Dios diciendo en el momento de su encarnación: "Padre, aquí estoy, para hacer tu voluntad" (Hb 10, 7). Su aquí estoy se vuelve su voz de mando permanente. Y añadirá: "...sin tardanza, sin reserva, para siempre, por amor".

Atrayendo hacia sí a sacerdotes y hermanos, funda "Betharram"; da a los hermanos una formación profesional, envía a varios misioneros a las parroquias, abre colegios en el departamento de los Bajos Pirineos, luego en Argentina, en Uruguay...

Miguel Garicoïts pronunció su último "Aquí estoy" una mañana de la Ascensión, el 14 de mayo de 1863. Fue canonizado por Pío XII en 1947. Toda su vida está, como la de Jesús, unida al culto de la voluntad de Dios por amor: "Para ver la voluntad de Dios, hay que amar. El amor es clarividente; ve todo, comprende todo, previene; adivina".

Su obra de Fundador fue acabada por uno de sus discípulos, que estuvo muy cerca de él durante sus últimos siete años de vida, el P. Augusto Etchecopar, cuya causa de Beatificación ha sido iniciada, en Roma, ante la Congregación para la Causa de los Santos.