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Betharram, os dirá algo si habéis pasado por Lourdes; seguramente os habrán propuesto una visita a las grutas del mismo nombre...

Betharram, a pocos kilómetros de Pau, es un entramado de verdura, un puente de piedra tres veces centenario, un viejo monasterio arrullado por el canto del Gave... un antiguo Santuario Mariano.

Desde el siglo XIV, este rincón de los Pirineos es una tierra mariana.
La leyenda cuenta que una niña que se
ahogaba en el Gave invocó el auxilio de la Santísima Virgen. A su invocación,
María le tendió una rama que la ayudó a regresar a la ribera. Eso evoca el nombre de
Beth - aram: hermoso ramo, en bearnés.
A lo largo de los siglos, hechos milagrosos alimentaron la inmensa confianza manifestada a Nuestra Señora por los enfermos y desgraciados. Hoy todavía, en la capilla mayor, acoge al peregrino como la Madre a quien uno se dirige cuando todo parece perdido.