Bétharram, un Espíritu

Disponibilidad y amor, tal es la señal que S. Miguel va a imprimir a la comunidad religiosa creada en 1835. Tal es el doble movimiento que debe animar, a sus ojos, la vocación cristiana, y por consiguiente la de los Padres del Sagrado Corazón de Jesús que acaba de reagrupar.

"¡Ah! Si se pudiera reunir una Sociedad de sacerdotes que tuvieran por programa el programa mismo del Corazón de Jesús: .. entrega y obediencia absolutas, sencillez perfecta, dulzura inalterable... para desplegar la inmensidad de la caridad en los límties de su empleo.... a ejemplo de María, la Esclava del Señor...".

En 1838, Miguel Garicoïts presenta a su comunidad, ad experimentum, el sumario de las Constituciones de la Compañía de Jesús. Para darles una portada original, añade un prólogo, una introducción, que les da un nuevo soplo; así es el Manifiesto, verdadera inspiración fundadora de la Familia religiosa de Betharram, su Carisma propio.